ANECDOTAS...HISTORIAS...

"Un viaje de 3,001 dólares con 75 centavos"

La Avenida "Fashion" (de la moda), un lugar para bellas modelos, mujeres, hombres, lindas caras y hermosas piernas.

La Avenida "Fashion" es una de las más grandes vitrinas del mundo.

Todo el mundo mostrando sus ropas, algunas exóticas, otras simples, locas, pero no importa, lo único más importante es ¡Mostrarse!, ¡Mostrarse!

En invierno, no hay mejor lugar para exhibir las ropas de invierno.

Circulando en dirección descendente por la Avenida "Fashion", me dirigía la estación "Penn" para tomar algún pasajero. Me detuve en la luz roja, esperando que la gente atravezara, cuando una hermosa (hermosa, otra vez) pareja me hizo señas.

"¿Está desocupado?" preguntó.

No entiendo como la gente puede preguntar si estamos desocupados cuando no ven a nadie en el taxi y cuando las luces de servicio están encendidas.

Abrió la puerta para que se subiera una chica que llevaba un bello, bellísimo abrigo de piel, él llevaba una chaqueta de cuero tipo aviador.

"Conductor, sé que es un viaje corto, pero está muy frío, llévenos a la estación Penn, por favor", dijo ella.

Era realmente un viaje muy corto, ¿Cinco cuadras?, pensé.

"De acuerdo, dama, relájese, para eso están los taxis, ¿No? Cuando está muy frío, cuando está muy caluroso, cuando uno está muy cansado, puede usarlo con cualquier excusa, en la medida que tenga el dinero para pagarlo, no es problema", respondí.

Ambos me miraron y sonrieron. Cuando se hace un viaje tan corto, no hay mucho que decir.

"Cariño, por favor no te olvides que tienes que devolver el abrigo de piel a la tienda de mi tío, lo más pronto que puedas", dijo ella.

"No te preocupes, me ocuparé de eso ahora mismo, después que te dejemos en la estación Penn" repondió el hombre.

Lo que los conductores de taxi más detestamos es detenernos dos o tres veces, porque perdemos un dólar cincuenta, si no encedemos el taxímetro nuevamente, nos detenemos dos veces como cortesía, no porque tengamos que hacerlo y algunas personas, simplemente no lo aprecian. No se nos reconoce por nuestra consideración en la televisión o en el periódico o en algún artículo, ¡Sólo escuchamos quejas!

En la estación Penn, le dió un beso, no sólo un beso, sino un beso de esos que se dan en las películas, me sonrojé un poquito. Ella se bajó del carro, se sacó el abrigo y se lo entregó a él.

"No te olvides de sacarle la etiqueta con el precio", le dijo ella.

"Conductor, por favor conduzca un poco más allá, a la izquierda, cerca del Instituto de Tecnología de la Moda", me indicó.

No dije ni una palabra, me sentía frustrado, porque, ni siquiera me pidieron hacer dos paradas. Detuve el carro.

"¿Cuánto es?" me preguntó.

Al mismo tiempo, se sacó la chaqueta de cuero y se puso el abrigo de piel.

"Son dos dólares con setenta y cinco centavos", le respondí.

Abrió su billetera y me dió un billete de 100 dólares.

"¿Está Ud. loco?, ¿Cree que soy un banco?", respondí realmente hastiado. (No puedo tomar 2 dólares con setenta y cinco centavos de un billete de 100 dólares, aunque tuviera cambio, no podría hacerlo. Necesito cambio para el resto de los pasajeros. Nosotros, los taxistas, no tenemos la obligación de proporcionar cambio más que de billetes de 10 dólares. Lo más gracioso, es que no se mostró cortés en lo absoluto, en lugar de hacerlo, abrió su billetera y se dirigió hacia mí).

"¿No ve?, no tengo billetes de menos valor", respondió ostentando con otros billetes de 100 dólares.

"De acuerdo, iré por cambio" respondí.

Tomé los 100 dólares de su mano. No sé si vió en mis ojos lo molesto que estaba por la situación que se estaba dando.

Entré al "Deli" que estaba frente a mí y compré café y un paquete de cigarrillos, de otra forma no me habrían cambiado un billete de tanto valor.

"¡Aquí tiene su cambio!, señor", exclamé.

"¡Gracias por nada!", pensé.

"¡No merece una propina con esa actitud!, exclamó.

"¿Cómo?, hice dos paradas, me dió un billete de 100 dólares para pagar 2 dólares con 75 centavos, tuve que bajarme del taxi con este frío y además ¿Tendría que ser amable?", pregunté.

Puso una cara divertida, se bajó del carro y dió un portazo, al mismo tiempo comencé a alejarme.

A medida que el carro se movía escuché algo que parecía que alguien estaba pateando o golpeando mi puerta. Me detuve y bajé la ventana.

"Tú, hijo de......." (No quiero escribir esta grosería), me gritó.

"¿Cómo?, pregunté.

"Ud. rompió el abrigo de piel de mi novia, estúpido", me gritó.

"¡Oh sí! Yo no golpé la puerta, fue Ud.", le dije.

Abrió la puerta, se sacó el abrigo, estaba partido al menos hasta la cintura.

Golpeó la puerta, nuevamente.

"Lo voy a demandar por esto", me amenazó.

"Por favor, que no tenga un buen día", le dije.

Hasta el día de hoy, nunca más lo he vuelto a ver, en todo caso, no fue mi culpa. Como dije anteriormente, las cosas suceden, porque la gente no presta atención a lo que está haciendo.

Al final del turno, volví al garage y saqué la bomba de la gasolina para llenar el tanque. Tenemos que limpiar el taxi cuando cambiamos de turno de modo que el próximo conductor lo reciba limpio como yo lo recibí. Abrí la puerta de atrás, para comenzar a limpiar, mientras llenaba el tanque, cuando encontré una etiqueta que indicaba el valor del abrigo de piel 2,999.00 dólares, bueno eso estaba bastante cerca de 3000.00 dólares, más 2 dólares 75 centavos por el viaje, por eso le dí el título de "El viaje de 3,001 con setenta y cinco centavos. ¡Tal vez el viaje en taxi más caro que hubiese visto hasta entonces!

Cortesía de NY-Taxi.com

Copyright © 2000 Taxilibre.com

Montevideo - Uruguay