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LA MEJOR PROPINA

En un día caluroso, soleado, tal vez un viernes, cerca de las 4:00pm, simplemente no podía esperar hasta llegar al garage, dejar el taxi, irme a casa, poner mis pies en alto, aflojar mi ropa y beber una rica soda fría. Estaba conduciendo por el área sur del Parque Central con la calle 59, dirigiendome al este, esa era mi ruta hacia el garage, tenía que estar allí a las 4:40 pm, prefería dejar la ciudad un poco más temprano para evitar el pesado tráfico que se da en puente Queensborough, de esa forma podría recoger algún pasajero que se dirigiera a Queens, cerca de mi destino.

El tráfico comenzaba a ponerse pesado en el área sur del Parque Central cerca del hotel Park Lane y hotel Plaza, cuando inesperadamente un portero paró en frente de mi taxi e hizo sonar el pito como si necesitara un taxi desesperadamente, entonces me detuve.

"¿Está desocupado?", preguntó el portero.

"¡Vamos hombre!, ¿No ve que llevo las luces que indican fuera de servicio?", respondí.

"Tengo un pasajero que va al aeropuerto La Guardia, ¿Quiere tomarlo?", preguntó.

Miré al pasajero, iba muy bien vestido con un terno y corbata, parecía que realmente tenía prisa.

"Bueno, puedo dejarlo cerca del aeropuerto, es decir puedo llevarlo hasta mi garage que queda cerca del aeropuerto y desde ahí es fácil tomar otro taxi que lo lleve a La Guardia", respondí.

Como se encontraba cerca de la ventana, escuchó lo que dije, así es que se subió de un salto a mi taxi.

"De acuerdo, ¡Vamos!, exclamó el pasajero.

No tenía equipaje, eso ayudaba mucho.

"De acuerdo señor, pero como dije, no puedo llevarlo hasta La Guardia mismo".

"¿Por qué?, preguntó.

Le contesté lo siguiente : "Tengo que llevar el taxi al garage para cambiar de turno a las 4:30 pm y desde ahí, el siguiente conductor podrá llevarlo hasta su destino".

"Bien, de acuerdo", asintió.

Antes de subirse al taxi, pensé por su apariencia, que sería otro presuntuoso gran señor. Había tenido un buen día de trabajo, sin dolores de cabeza, esperaba que no me insistiera que lo llevara a La Guardia, porque de esa manera me atrasaría en entregar el carro y me darían una multa de 20 dólares por haberme atrasado. No necesita un mal rato como ese.

A veces uno trata de de hacer alguna concesión para ayudar a algún pasajero, pero muchas veces el pasajero no parece apreciarlo, no me refiero a una buena propina. Estoy aquí para ganar dinero, pero a veces sólo un simple "¡Gracias!"es suficiente cuando ha tenido una conversación agradable, o cuando le ha tocado un pasajero amable.

Era muy callado, no dijo ni una palabra hasta que llegamos al nivel superior del puente Queensborough que estaba muy congestionado, me dí cuenta de que estaba nervioso por llegar a tiempo a su vuelo, por lo tanto, como no decía nada, decidí empezar una conversación para romper el hielo.

"¿Es Ud. rico señor?" le pregunté.

"¿Qué?" preguntó a su vez.

"¿Es Ud. rico?, ¿Tiene Ud. dinero?", pregunté nuevamente.

"¿Por qué quiere saber eso?", me contestó con una interrogante.

"No es nada personal, sólo necesito un tipo rico que me diga como hacer dinero, estoy cansado de ser pobre, quiero tener dinero de manera rápida y realmente deseo ganarlo¡Rápidamente!, respondí.

El sonrió.

"¿Parezco rico?", preguntó.

"Bastante, puede que no sea un hombre rico, pero se ve muy sabio", respondí.

"Lo siento, pero creo que no soy la persona a quien preguntarle, ¡Desearía serlo! , exclamó.

"¿Se le ocurre algo?" pregunté.

"Si supiera cómo, ya habría hecho algo para beneiciarme a mi mismo", dijo sonriendo.

"¡Y le creo!, de hecho hace un día, le pregunté lo mismo a un hombre de edad ...", le dije.

"¿Le dió la fórmula para ser rico?, preguntó.

"Sí, ¿Cómo adivinó?, pregunté a mi vez.

"Tan sólo acerté, ¿No le importaría compartir la fórmula conmigo?", me pidió.

"Bueno, la verdad es que no me importa, la fórmula es trabajar duramente durante diez años, ahorrar todo lo que se pueda y después invertir su dinero inteligentemente, ¡Ese es el secreto!, afirmé.

"Es realmente una buena fórmula y funciona también", comentó.

"Y entonces, ¿A qué se dedica Ud.?, que tipo de trabajo desempeña, ¿Es también un conductor de taxi?, pregunté.

"No tengo nada personal en contra de conducir un taxi, es tan sólo que no me gusta conducir con un tráfico como éste, soy el presidente de una compañía química", respondió.

"Ese es mi hombre, ser presidente es bueno, vice-presidente no, es ser segundo y apesta. Ve Ud., no tiene que preocuparse de que lo despidan, afirmé.

"No, no es tan simple, aún tengo que seguir ciertos procedimientos o ¡Me cortan la cabeza!, exclamó.

"Ya veo", asentí.

"Bueno, ¿Y cómo me va ayudar con mi vuelo?, ¿No puede llevarme directamente al aeropuerto, en lugar de ir al garage?, preguntó.

"Lo siento, tengo a otro conductor esperando este taxi", respondí.

Noté su preocupación por alcanzar su vuelo y tenía realmente poco tiempo, pero una vez más, era una persona tan agradable, caballeroso, que estaba deseando poder ir al aeropuerto directamente, en lugar de hacerle tomar otro taxi, luego se dirigió a mí......

"Conductor, le daré una muy buena propina, si me puede llevar al aeropuerto", afirmó.

"¡Propina!, la palabra mágica otra vez, además estaba deseando hacerlo antes de que me ofreciera la propina, tan sólo por su modo tan gentil.

"De acuerdo, se lo ganó, Sr. Presidente, es su día de suerte, hoy le tocó el mejor taxista de la ciudad de Nueva York, alcanzará su vuelo, pondré todo mi esfuerzo, relájese".

"¡Muchas gracias, realmente necesito alcanzar el vuelo!, ¿Qué significa la fotografía sobre el taxímetro?, preguntó. ¡Ahí vamos otra vez!, no describiré todo lo que les conté sobre mi premio en el capítulo titulado "El hombre más barato del mundo", por lo tanto, por favor léala ahí nuevamente. Después que le expliqué todo, le pregunté ¿Quiere realmente saber como obtuve el premio al taxista más sobresaliente de la ciudad de Nueva York?"

"Por supuesto", respondió.

"Bueno, gané el premio, porque soy inteligente, afirmé.

"¡Oh!, de acuerdo", asintió.

"Ya sé que no me cree que soy inteligente", afirmé.

"Sí lo creo, ha estado conduciendo cuidadosamente y habla muy buen inglés", respondió.

"No lo cree", afirmé.

"Sí, po supuesto que lo creo", afirmó a su vez.

"No, no lo cree", insistí.

"Sí lo creo", dijo riendo.

"Le voy a probar que soy realmente inteligente, ¿De acuerdo?"

"De acuerdo", asintió.

"Si no le puedo probar que soy inteligente, obtendrá el viaje ¡Gratis!" exclamé.

"De acuerdo", asintió.

"Pero si le pruebo que soy realmente inteligente, 100 % inteligente, sólo ponga 25 centavos más a la propina que vaya a darme, eso será suficientemente, ¿De acuerdo?"

"De acuerdo, pruébemelo", me desafió.

Tomé mi licencia del taxi y se la pasé.

"¿Qué?, preguntó.

"Puede ver mi nombre, Sr. Presidente? "Clever Da Silva" (Inteligente Da Silva), le dije.

"Es realmente inteligente", dijo riendo.

"No señor, no soy inteligente, si lo fuera, no estaría conduciendo un taxi, sería un presidente como Ud. o quizás un vice-presidente", afirmé.

(P.S.: Si quieren que les diga la verdad, prefiero ser un vice-presidente, los presidentes tienen toda la carga sobre sus cabezas, los vice-presidentes están más bajo la sombray por ende más aliviados).

A esa hora ya estabamos en el terminal del aeropuerto.

"Ud. es muy alegre, ¿Cuánto es?, preguntó.

"Son 18 dólares", contesté.

"De acuerdo aquí está el dinero del viaje más una propina de 20 dólares para Ud., logró traerme a tiempo", afirmó.

¡Vaya!, una propina de 20 dólares, es la mejor propina que me han dado, le comenté un poquito acerca de mi libro que estaba por ser publicado, me pidió que le contara acerca de él, pero no tuvimos tiempo.

"¿Tal vez aparezca en su libro como el que ha dado la mejor propina?, preguntó.

"Tal vez , tal vez no, no sé, si tendré tiempo de escribirlo y publicarlo en la editorial", respondí.

"De acuerdo, muchas gracias", asintió.

"Que tenga un buen viaje" le dije.

Me dió su tarjeta.

"Señor Randal Tomblin, Presidente de la Corporación Química Cedar en Menphis, Tenessee".

Realmente un caballero, ¡Gracias!

P.S.: Por favor, disculpe si dejé fuera o si agregué algunas palabras de nuestra conversación.

Gracias, Sr. Tomblin.

Cortesía de NY-Taxi.com

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